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El Servicio de Protección Pública en el Ecuador

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El sentido que se le dé al accionar del SPP dependerá del vaivén político, es decir de cada gobierno, porque tiene como rector a cargo al Ministro del Interior.

por Washington Alajo A. 

 

Bajo la orientación del ex Presidente Rafael Correa, la Asamblea Nacional el 10 de mayo de 2017, aprobó el Proyecto de “Código Orgánico de las Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público” (Código de la Seguridad Ciudadana), que regula la organización, funcionamiento, carrera y régimen administrativo de las entidades de la fuerza pública (policías y militares); del sistema de investigación, medicina legal y ciencias forenses (fiscalía); las entidades de seguridad a cargo del Ejecutivo (policía aduanera); las agencias municipales y metropolitanas de los gobiernos autónomos descentralizados (agentes y policía municipales); y, adicionalmente creó el Servicio de Protección Pública SPP.

 

¿Cuál es el antecedente del Código de la Seguridad Ciudadana?

El Código tiene su génesis en norma anterior denominada “Ley de Seguridad Pública y del Estado”, aprobada en el 2009, que concibe a la “Seguridad Nacional”, “Seguridad Pública” y “Seguridad Ciudadana”, como parte de la “Seguridad Integral del Estado”: esta ley traza la defensa de la soberanía y el territorio nacional, la protección de los habitantes en situaciones de violencia común y crimen organizado, la prevención y protección de la convivencia y seguridad ciudadanas; y, la reducción y mitigación de riesgos naturales y humanos; todos bajo un sistema denominado de “Seguridad Pública y del Estado” a cargo del COSEPE, un Consejo compuesto por Presidente y Vicepresidente de la República, la Asamblea Nacional, Corte Nacional de Justicia, Ministros de Coordinación de Seguridad, Interior, y de Relaciones Exteriores, el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, y el Comandante General de Policía.

 

Posterior a la Ley de Seguridad Pública y del Estado, en 2011, el gobierno publicó el Plan Nacional de Seguridad Integral, para: “… garantizar y proteger los derechos humanos y las libertades… la gobernabilidad, la aplicación de la justicia, el ejercicio de la democracia, la solidaridad, la reducción de vulnerabilidad, la prevención, protección, respuesta y remediación ante riesgos y amenazas.”; cubriendo “… todos los ámbitos del ser humano y del Estado…”. El modelo reemplazaría a la “Seguridad Colectiva” implementada en épocas de la Guerra Fría, por el “Sistema Cooperativo” que busca en teoría  “… alcanzar la seguridad por medio del consentimiento institucionalizado entre actores internacionales involucrados… en lugar de que entre ellos se utilice la amenaza o uso de fuerza coercitiva para subsanar sus diferencias. Supone que los objetivos de seguridad de los socios han sido identificados como comunes y compatibles, pudiendo establecer relaciones de cooperación entre ellos…”. Miraban hacia el sur, otros eran los aliados y definitivamente otros tiempos.

 

Para complementar el Plan Nacional, se tomó en cuenta un eje adicional, la “Justicia y la Seguridad Ciudadana”. La JUSTICIA sería “oportuna”, “fortalecida” y con “mecanismos modernos” que garanticen los “… derechos humanos, una vida libre de violencia y criminalidad, la disminución de los niveles de inseguridad y delincuencia, la protección a las víctimas del delito, un ambiente de orden y paz social y mejoramiento de la calidad de vida de todos los habitantes…”, incluida la seguridad vial; y, la SEGURIDAD CIUDADANA Y ORDEN PÚBLICO, atendería a los objetivos de la Ley de Seguridad Pública y del Estado, y se extendería hacia la inclusión y equidad social, y el Plan Nacional de Desarrollo. Una concepción bastante amplia e incluso integral se diría.

 

¿Cuál es la naturaleza del Código de la Seguridad Ciudadana?

Esta normativa ha sido clasificada como Código porque ordena materias afines y es casuista, pero resalta su naturaleza de Orgánica, que trae algunas aristas:

 

Una.- la nominación de Orgánica la convierte en jerárquicamente mayor ante otras normas en general, y particularmente ante la Ley de Seguridad Pública y del Estado, su génesis; pues si retrocedemos a la lectura (primer subtítulo de este texto), la Ley de orientación por la materia se reputa de mayor envergadura al Código, es decir nos enfrentamos en el futuro ante un verdadero conflicto jurídico cuando de antinomias se trate, ya que en lugar de prevalecer la esencia jurídica podría prevenir el instrumento.

 

Dos: Si de reformar o derogar la norma orgánica se trata, de acuerdo a la Constitución de la República se requeriría de una mayoría absoluta (Art. 133), situación que si miramos la actual composición de la Asamblea Nacional (que posiblemente se mantendrá por los cuatro años restantes), resultaría como imposible. Ni el gobierno ni la oposición tienen esa mayoría a su favor.

 

Tres: Por otro lado, si la Corte Constitucional como órgano de última ratio persiste en su espíritu de cuerpo (a favor de la “Revolución”), tenemos que el “Código de la Seguridad Ciudadana” ha sido concebido como un verdadero candado. El accionar de este organismo será evidente cuando de resolver sea las demandas de inconstitucionalidad que se presenten, particularmente la realizada por el Colegio de Abogados de Pichincha.

 

La condición de orgánica si bien aventaja a los cuatro libros del Código Orgánico de las Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público, especialmente cubre, como quien no quiere la cosa, al Libro Tercero que crea un Servicio de Protección Pública al que se pretende hacerle inapelable.

 

¿Qué es el Servicio de Protección Pública SPP?

El Libro Tercero del Código crea el Servicio de Protección Pública, y da cuenta de un cuerpo compuesto con personal civil, profesional, especializado y jerarquizado; al puro estilo del Servicio Secreto de Estados Unidos o la Guardia Real de su Majestad el Rey de España.

 

Este exclusivo servicio parapolicial tendría a cargo la protección de altos funcionarios de los órganos del Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral, y de Transparencia y Control Social; incluso autoridades nacionales que reúnen un perfil específico; extranjeros de primer orden que visitan el país; y, candidatos a la vice y presidencia de la República cuando existieren procesos electorales.

 

¿Cuáles son los métodos que utilizaría el SPP?

“[P]revenir y neutralizar la probabilidad de ocurrencia de… riesgos y vulnerabilidades de la vida y seguridad integral de las personas o bienes del Estado…” que les sean asignados; siendo las “armas letales”, parte de su equipamiento. La Disposición General Segunda advierte: “Para garantizar el correcto cumplimiento de las actividades relacionadas a seguridad ciudadana y convivencia pacífica, el ministerio rector en materia… regulará y controlará la necesidad o alcance de utilización de armamento letal…”.

 

¿Cuál es el accionar y estructura del SPP?

El sentido que se le dé al accionar del SPP dependerá del vaivén político, es decir de cada gobierno, porque tiene como rector a cargo al Ministro del Interior, mismo que debe elegir al Director General como conductor de mando administrativo; colaborarán con la SENAIN, gobiernos extranjeros, y harán contrainteligencia, espionaje y vigilancia; sus mandos operativos son los Inspectores y Agentes de Protección.

 

¿Cuánto costaría a los contribuyentes la creación y mantenimiento del SPP?

En el primer año de su creación se presupuesta un costo de 17 millones de dólares y 28 en el segundo, recursos dirigidos a manutención, equipamiento y especialización a personal en nómina; a partir del tercer año, tomando en cuenta las contrataciones serán 19 millones; entre el cuarto y noveno, 12 millones anuales, y a partir del décimo 16; en un gasto total de USD. 154.702.623,00 en tiempos de crisis. Actualmente la protección de autoridades ya cuesta al erario nacional 17.2 millones año, con un total de 1.238 personas entre policías y militares.

 

¿Por qué crear un Servicio de Protección si tenemos policías y militares cumpliendo la misma función?

Varias hipótesis se vierten tras esta decisión del ex primer mandatario, y de la anterior, y actual mayoría en la Asamblea Nacional:

 

Una, sin duda podría ser la vanidad y abuso que brinda el poder político; con el cual tratan de enviar un mensaje de intimidación: los “Hombres del Poder” son especiales, inaccesibles e intocables, por ello tienen su propia protección.

 

Dos, la alienación y paranoia del que han sido objeto luego del 30 de septiembre de 2010. Depender de los cuerpos policiales y militares UMO, GOE, GIR, SAP, GOEFA, GEO, etcétera, que un día crearon una crisis de seguridad y se sublevaron, no es una opción.

 

Tres, el desgaste político. Les resulta difícil rendir cuentas ex post o enfrentarse solos a los desafíos de la calle, habiendo confrontando por años desde un manto de inmunidad e impunidad; y aunque el partido de gobierno ganó las elecciones, su porcentaje de acogimiento es de los más bajos en su historia, sin contar con las dudas o denuncias de fraude que giran en torno a la elección.

 

Cuatro, todas las anteriores.

 

Empero, para el ciudadano común, en realidad los que ostentan el Poder tienen pánico, sus actos no compatibles con los intereses del pueblo que los eligió, requieren protección de una guardia tan personal y armada como sea posible; no es casual el Decreto Ejecutivo No. 1369-2017, que cubre al ex primer mandatario hasta por un año después del ejercicio del cargo e incluso fuera del país; la creación del SPP ha sido rechazada por el actual primer mandatario, no solo porque su política es contraria, es decir a favor de un Servicio de Protección Presidencial conformado por policías y militares del que han hecho uso los gobiernos anteriores; sino además porque las diferencias existentes al interior del partido de gobierno hace que el Presidente de la República desconfíe del nuevo Servicio de Protección Público.

 

El anterior primer mandatario dio al Servicio de Protección Presidencial una composición parapolicial y paramilitar, cuyo accionar ha sido noticia en el país, su eficacia se redujo a la prevención de riesgos o atentados a la dignidad de la majestad, cuando el dedo medio o yuca hicieron presa al elector inconforme.

 

¿Cuál es la experiencia y composición de los Servicios de Protección en el mundo?

La experiencia es diversa. USA tiene el Servicio Secreto, una agencia federal que protege al Presidente; los rusos tienen el Servicio Federal de Protección; España la Guardia Real para el Rey; la realeza británica está protegida por la policía; etcétera. Pero antes existieron fatales experiencias, que incluyen a los nacional-socialistas. Por ejemplo en Italia hubo las Milicias Voluntarias, conocidas como “Camisas Negras”, paramilitares fascistas al servicio de Mussolini, que intimidaban y asesinaban a opositores, particularmente sindicatos y campesinos; en Inglaterra los Blackshirts de la Unión Británica Fascista y Nacionalista; los Camisas Pardas de Adolf Hitler, para apalear opositores generalmente de izquierda; en España el Grupo Terroristas de Liberación GAL con anuencia de Felipe González. En Haití, los Tonton Macoute sirvieron a papá y baby Duvalier, responsables de más de 150 mil asesinatos y desapariciones de opositores civiles; las Autodefensas Unidas de Colombia, y Águilas Negras de derecha o extrema derecha, acusados de secuestro, asesinato, y crímenes de guerra; así como en Venezuela los “Colectivos”, organizaciones comunitarias para defender al Ejecutivo, Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV y la Revolución Bolivariana, considerados bandas armadas que acosan a la oposición; entre otros.

 

La composición en estos cuerpos de seguridad también es heterogénea, van desde paramilitares, parapolicías, militares, policías, mercenarios, seguridad privada, escuadrones de asalto y muerte, delincuencia común y organizada, etcétera, a decir de Montaner (1976), son organismos de vigilancia y control de la vida pública y privada de los ciudadanos; círculos de control social que no solo han servido a políticos sino a empresarios, terratenientes, élites locales y narcotraficantes (Cepeda, 2003), a quienes Amnistía Internacional (2006) los ha denominado responsables de actos de repudio.

 

Ecuador cuenta y desde hace varios años con los Comandos de la Revolución Ciudadana CRC, colectividades de reacción usadas por el anterior gobierno contra sus adversarios, y que hoy insultan de “traidor” al nuevo primer mandatario, personal que se hacía pasar por pueblo llano para contratacar a la población que protesta; fuerzas de choque compuestas por creyentes reales, servidores y funcionarios públicos, trolls, transgresores reformados, en fin, un entorno de beneficiarios. Es muy probable que la intensión de la creación del SPP esté directamente relacionada con el accionar de los “Comandos”, ya que la conjunción bien podría asegurar amparo y legalidad a estos últimos; existe la posibilidad de sumar a los más destacados CRC a una carrera administrativa, sistema de jerarquía, mandos, grados, cargos, roles directivos y operativos, identidades y operaciones reservadas, secretas, “secretísimas”, acceso a armas letales y apoyo policial y militar. La población se enfrenta a una posible profesionalización de los “soldados de la revolución” o “soldados de la patria” como también se los llama.

 

Más aun si se toma en cuenta que dentro de las actividades de seguridad y protección interna, se ha incorporado la participación de la ciudadanía al “mantenimiento del orden público y garantía de los derechos propugnadas por las entidades de seguridad”, lo que va más allá de lo prudente, pues el “orden público” al ser un concepto jurídico indeterminado incluye el control de la calle, defensa de instituciones públicas contra las huelgas, paros, movilizaciones y todo tipo de manifestaciones que pudiere parecerle molesto a los políticos, a altos funcionarios, cuadros del partido y/o autoridades que los defienden; acaso pretendían ¿Una lucha pueblo contra pueblo como forma de mantenerse en el Poder?.

 

Quito DM, a 27 de agosto de 2017.

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