JA Teline V - шаблон joomla Форекс

¡Derrotar al correísmo, ahora!

Typography

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

 Con seguridad esta posición será saludada por la mayoría de ecuatorianos/as, de organizaciones sociales y populares; y, a lo mejor, estigmatizada por una minoría obnubilada por las fauces dadivosas del correísmo y por ciertos izquierdistas, imberbes del marxismo.

Por: Remo Cornejo Luque

Toda la historia de la humanidad es la expresión de luchas de clases sociales. Han sido, son y serán pugnas de intereses económicos y políticos entre los detentadores del poder, que acumulan riquezas, versus quienes viven en la marginación, el abandono y la explotación inmisericorde, pese a la venta exagerada de su fuerza de trabajo. La lucha por un nuevo mundo, por una sociedad diferente, por el cambio social, está a la orden del día y perdurará mientras existan injusticias y desigualdades sociales. 

 La última década en América Latina, sus pugnas y contradicciones, las luchas sociales como parte de la resistencia popular y los niveles de represión; los gobiernos alternativos, su fracaso y escándalos de corrupción, el fortalecimiento y/o surgimiento de organizaciones de izquierda y el retorno de la derecha tradicional, etc., se inscriben en la búsqueda del cambio social de los pueblos del continente y del mundo.

 El Ecuador, país pequeño por las felonías y cercenamientos territoriales sufridos, pero grande en su diversidad, riquezas naturales y potencialidades, con un pueblo laborioso, luchador y libertario, hoy vive un momento especial e histórico que marcará una nueva correlación de fuerzas políticas y un escenario diferente para la organización y lucha social.

 Se trata de resolver la ecuación sobre la continuación de la década correísta, con sus más obsecuentes representantes, o de apoyar una opción, que aunque no responda al verdadero cambio social, se inscribe en la corriente del anti correísmo que supera el 60% de la población electoral.   

 Mientras el binomio obsecuente de Rafael Correa, promueve las “bondades” del correísmo, gracias al manejo y despilfarro de más de UDS 300 mil millones, en obras viales, hidroeléctricas, pocas escuelas del milenio (todas con sobreprecios), etc., en plena campaña electoral vienen, ahora, a prometer plan “toda una vida” e incrementar los bonos, Desarrollo Humano y Vivienda, tal cual baratillo de ofertas, al mero estilo de la demagogia más ruin. A la par, persisten en la contra campaña, fustigando a la partidocracia de la cual han medrado, a acusar a toda la oposición que quieren destruir el “proceso revolucionario ciudadano” y que ellos son los únicos que defienden y representan al pueblo. ¡Tamaña barbaridad!

 Por otro lado, la opción del anti correísmo, ahora liderada por Lasso, como una especie de “santa cruzada”, palmo a palmo, levanta las banderas de la Libertad y la Democracia. 

 Esta corriente generada producto del desgobierno, busca el 2 de abril decir BASTA a tanto autoritarismo y corrupción que durante 10 años ha reprimido y encarcelado a quienes pensamos diferente; que ha restringido la libertad de expresión, organización social y la democracia; que ha despedido a más de 150 mil trabajadores; que ha impedido la educación universitaria a más de 600 mil jóvenes; que ha utilizado al IESS como su caja chica y atentado a las jubilaciones; que ha endeudado al país en más de USD 40 mil millones e hipotecado nuestros recursos naturales; que quiere perpetuarse para tapar sus escándalos de corrupción (sobreprecios en obras, caso Petroecuador, Odebrecht y 2.000 casos más denunciados); que se cree dueño de la verdad y ofende a quien se le antoja; en fin de cuentas, es un rechazo a un régimen prepotente, antipopular y desgastado.

 En esta coyuntura, lo lógico y sensato, lo coherente y objetivo, la posición consecuente acorde a la sintonía popular; lo democrático, de izquierda y revolucionario, para terminar con el enemigo principal de los pueblos y organizaciones sociales, encaramado en Carondelet; para superar una década de atropellos; para desmontar el poder concentrado del correísmo, a través de una consulta popular y/o asamblea constituyente; para fiscalizarlo y enjuiciarlo; para recuperar la democracia y las libertades ciudadanas, para que cese la criminalización de la protesta popular; para elevar y no para rebajar el nivel general de conciencia, el espíritu revolucionario, de capacidad de lucha y de victoria de los trabajadores y pueblos; es optar por el voto a favor de Guillermo Lasso.

 Con seguridad esta posición será saludada por la mayoría de ecuatorianos/as, de organizaciones sociales y populares; y, a lo mejor, estigmatizada por una minoría obnubilada por las fauces dadivosas del correísmo y por ciertos izquierdistas, imberbes del marxismo.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar