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Los Saharauis: Un pueblo traicionado

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Este lunes 14 de noviembre se cumplen 41 años de la firma del Acuerdo Tripartito de Madrid, el instrumento que consagró la mayor traición de la España franquista a un pueblo que no ha dejado de luchar por su derecho a la libre determinación: el noble pueblo saharaui.

 

Pablo A. de la Vega M.[1]

Esa fatídica fecha, en el Palacio de la Zarzuela, España acordó con Marruecos y Mauritania, su retirada del Sáhara Occidental y la entrega a estos dos países de la administración temporal del territorio saharaui, violando los principios de la Carta de las Naciones Unidas, la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, que incluye la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, y la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que concluyó “que los elementos e informaciones puestos a su disposición no demostraban la existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental, por una parte, y el Reino de Marruecos o el complejo mauritano, por la otra”.

Otros documentos anexos de carácter secreto reconocieron derechos de pesca en las aguas saharauis a 800 barcos españoles y otras preferencias en las aguas marroquíes, así como acuerdos en materia económica e industrial, entre ellos la venta de la mayor parte del capital de la empresa española Fosbucraa S.A. a la marroquí Office Chérifien des Phosphates (OCP), abriendo la puerta a la inexorable expoliación de los inmensos recursos naturales saharauis, en contra de la legalidad internacional.

Cuatro décadas de abandono, promesas, engaños y acuerdos incumplidos a las reivindicaciones y los derechos del pueblo saharaui. Hasta la fecha, los saharauis no olvidan a un joven Felipe González, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), visitando los campamentos en Tinduf, Argelia, el 14 de noviembre de 1976, ataviado con una daraá -aquella túnica símbolo de la resistencia saharaui, a decir de Sidi Mohamed Dadach, quien estuvo preso 25 años en las cárceles de Marruecos-, pronunciando un discurso para denunciar “una mala colonización y una peor descolonización” y apoyar el referéndum de autodeterminación “hasta la victoria final”.

La realpolitik, los intereses corporativos y el doble rasero de los actores de la política internacional, en particular España y Francia, y los infructuosos debates en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mantienen desde hace cuatro décadas a decenas de miles de saharauis en campamentos de refugiados en Argelia y a otros tantos bajo la atroz y asfixiante ocupación del Sáhara Occidental por las fuerzas de seguridad marroquíes.

Ocho años después de aquella fecha nefasta, el 14 de noviembre de 1983, la República del Ecuador reconoció a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), a decir del ministro de Relaciones Exteriores, en ese momento, Luis Valencia Rodríguez, “en virtud del principio de libre determinación”.

Aguardamos a que otras naciones hermanas en el continente sigan esta ruta, a tono con la legalidad y legitimidad internacional, con el propósito de poner fin a la última colonia en África.

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[1] Coordinador de la Asociación Ecuatoriana de amistad con el Pueblo Saharaui

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